Habitantes reportan que el servicio no llena los tinacos, afecta sus actividades diarias y aun así reciben recibos elevados
En la colonia Killian, tener agua se ha vuelto una suerte. Los vecinos cuentan que a veces sale unas horas, otras no, y cuando por fin llega, viene con tan poca presión que no alcanza a subir a los tinacos, que pasan más tiempo vacíos que llenos.
Este problema se ha agravado desde julio y ya preocupa a las familias, especialmente a quienes usan calentadores solares, pues requieren flujo constante para poder funcionar.
“Agua sí hay, pero muy poca y no alcanza a subir a los tinacos. Lo notamos desde julio para acá”, comentan habitantes de la zona.
Aunque muchos ya “se la saben” y se han ido adaptando, admiten que sigue siendo un problema diario: batallan para bañarse, lavar, juntar agua y realizar cualquier actividad básica. Aseguran que hacen reportes, Sapal envía personal, mejora unos días… y luego todo vuelve a lo mismo.
Mientras tanto, los recibos llegan puntuales y con montos altos, sin que el servicio corresponda a lo que pagan.
“Somos cinco personas y pago entre mil 400 o mil 600 pesos al mes. Es molesto porque Sapal no nos da el servicio que merecemos”, reclamó una vecina.
Por ello, piden a las autoridades que atiendan el problema de fondo, ya que —señalan— no es justo pagar completo por un servicio que no reciben como debería.

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