Un jurado en California emitió una sentencia histórica contra YouTube y Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, al considerar que sus plataformas afectaron a niños y adolescentes debido a un diseño que fomenta la adicción.
Las compañías deberán pagar seis millones de dólares a la demandante, identificada como K. G. M., como compensación por daños emocionales y económicos. Sin embargo, el proceso judicial continuará en una segunda etapa para determinar si existieron otros delitos, lo que podría incrementar las sanciones.
Este fallo se suma al de otro caso en Nuevo México, donde Meta fue condenada a pagar 375 millones de dólares. El jurado concluyó que la empresa priorizó sus ganancias por encima de la seguridad de los menores, lo que repercutió en su salud mental.
El juicio de Los Ángeles, junto con el de Nuevo México, marca un antes y un después en la relación entre las grandes tecnológicas y la sociedad. Incluso Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, tuvo que declarar por primera vez en un tribunal. Se espera que en California se presenten cientos de demandas similares por parte de familias, asociaciones y distritos escolares.
La protagonista del caso, Kaley G. M., comenzó a usar internet desde los seis años con videos en YouTube. A los nueve ya tenía su propio iPhone y utilizaba Instagram; a los diez, TikTok (entonces Musical.ly), y a los once, Snapchat. Llegaba a pasar hasta 16 horas al día conectada. Cuando sus padres intentaban limitarle el acceso, sufría ataques de pánico.
“Creo que las redes, su adicción a las redes, han cambiado el modo en que funciona su cerebro”, declaró su madre durante el juicio. “No tiene memoria a largo plazo. No sabe vivir sin un teléfono. Es capaz de emprender una batalla solo con que toques su móvil”. El abogado de la familia comparó la adicción con “un golpe químico” que alteraba el cerebro.
Kaley enfrentó depresión, ansiedad y problemas de dismorfia corporal. El jurado determinó que Meta deberá cubrir el 70% de la indemnización y YouTube el 30%. Meta, por su parte, aseguró que respeta la decisión pero no está “de acuerdo con él” y que está “estudiando nuestras opciones legales”.
Demandas en cadena
El caso de Kaley no es aislado. En 2023, 41 estados de EE. UU. demandaron a Meta por “atrapar” a los menores con el diseño de sus plataformas. Estos procesos han sido comparados con los litigios contra las tabacaleras en los años noventa.
En Nuevo México, un juez decidirá en mayo si Meta debe financiar programas públicos para reparar los daños. En California, el jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres analizará si las empresas incurrieron en delitos como fraude o malicia, lo que podría derivar en sanciones mucho más altas que los tres millones de dólares ya asignados a Kaley G. M.
En su declaración, Zuckerberg insistió en que los menores de 13 años tienen prohibido usar Instagram y responsabilizó a quienes falsean su edad: “Creo que hay un grupo de personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”. También defendió que su objetivo no era enriquecerse, pues donaba “casi todo a obras benéficas” y buscaba “dar miles de millones a la investigación científica”.

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