La mayoría de narcolaboratorios son operados por estadounidenses dentro de Estados Unidos, contrario a como Trump culpa a México.
Aunque el presidente Donald Trump insiste en culpar a México por la crisis del fentanilo, documentos judiciales muestran una realidad distinta: la mayoría de los laboratorios clandestinos son operados por ciudadanos estadounidenses dentro de su propio país.
Una investigación de Milenio, basada en información del Departamento de Justicia, la DEA y otras autoridades federales, reveló que entre enero de 2025 y marzo de 2026 se dictaron sentencias contra operadores de 18 laboratorios ilegales en Estados Unidos, principalmente en California, Washington, Georgia y Nueva York.
Las cifras son claras: 65% de los responsables eran ciudadanos o residentes estadounidenses, mientras que el 35% restante correspondía a mexicanos sin documentos. De esos laboratorios, al menos nueve estaban dedicados a la producción de fentanilo, mientras que otros fabricaban metanfetaminas o prensaban pastillas falsas con opioides.
Ejemplos como el de Washington, donde ciudadanos estadounidenses producían miles de pastillas con fentanilo en un garaje, o el de Georgia, donde se encontraron decenas de kilos de droga cerca de una escuela primaria, evidencian que la fabricación también ocurre dentro del propio territorio estadounidense.
A pesar de ello, el discurso oficial en Washington continúa señalando únicamente a México. Sin embargo, los datos muestran otra realidad: la crisis del fentanilo no solo cruza la frontera, también se produce en Estados Unidos y, en su mayoría, por ciudadanos estadounidenses.

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