Francia ha pasado a ser el primer país de Europa en aprobar una legislación que prohíbe el uso de redes sociales a menores, siguiendo el precedente marcado en noviembre por Australia y abriendo camino a otros Estados europeos donde la medida está en discusión, como España, Irlanda, Dinamarca, Grecia, Italia o el Reino Unido.
A diferencia de Australia, la edad establecida en Francia será de 15 años en lugar de 16. La norma entrará en vigor previsiblemente en septiembre, coincidiendo con el inicio del próximo curso escolar, y contempla también la prohibición del uso de teléfonos móviles en los institutos. Desde esa fecha, los menores franceses no podrán abrir nuevas cuentas y las ya existentes deberán cerrarse a finales de diciembre de 2026.
La Asamblea Nacional aprobó el lunes por la noche el proyecto de ley impulsado directamente por el presidente Emmanuel Macron, con una amplia mayoría en primera lectura (130 votos a favor frente a 21). El texto pasará ahora al Senado, aunque ya cuenta con el respaldo del bloque centrista, de la derecha moderada de Los Republicanos e incluso de la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen.
“El cerebro de nuestros hijos no está a la venta, ni en las plataformas estadounidenses ni en las cadenas chinas”, escribió Macron en su cuenta de X tras la aprobación inicial. “Sus sueños no pueden ser dictados por los algoritmos”, añadió el mandatario, que ha convertido la lucha contra las redes sociales en una de sus principales batallas en la recta final de su mandato.
La única oposición en el debate provino de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, a través del diputado Arnaud Saint-Martin, quien calificó la iniciativa como un ejemplo de “paternalismo digital”. Según las encuestas, el 80% de los franceses considera que las redes sociales son “peligrosas” para los menores. La edad promedio en la que los niños franceses acceden a un teléfono móvil es de diez años.
La diputada Laure Miller, del partido macronista Renacimiento, defendió la ley en la Asamblea Nacional: “Hoy por hoy no hay ninguna restricción de edad. Lo que vamos a hacer es poner un pie en la puerta para proteger a los menores ‘online’, con sistemas de verificación de edad que impondremos a las plataformas”.
La lista de redes y aplicaciones vetadas para menores de 15 años podría coincidir inicialmente con la de Australia: Facebook, Instagram, TikTok, X, Snapchat, Threads, YouTube y Reddit, además de las plataformas de streaming Twitch y Kick. Los legisladores franceses confían en aplicar mecanismos de verificación de edad similares a los que se han instaurado en el último año para impedir el acceso de menores a portales de pornografía y apuestas deportivas.
“La idea es usar el mismo método”, explicó Laure Miller, quien reconoció, sin embargo, las dificultades técnicas que se presentaron en Australia cuando la prohibición entró en vigor el pasado otoño, así como la posibilidad de esquivar los controles mediante el uso de una VPN (red privada virtual). Miller subrayó la importancia de armonizar los criterios legales a nivel europeo bajo el marco de la ley de servicios digitales de la UE.
Dinamarca confirmó en noviembre su intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, al igual que Irlanda, donde se ubican las sedes de la mayoría de las grandes tecnológicas estadounidenses, aprovechando además su presidencia de la UE en la segunda mitad del año.
En España ya está en trámite parlamentario la ley para “la protección de menores en entornos digitales”, al igual que en Italia. En el Reino Unido, la iniciativa legislativa surgió en la Cámara de los Lores y 60 diputados laboristas han solicitado al ‘premier’ Keir Starmer que avance en la medida. En Grecia, el primer ministro Kyriakos Mitsotakis ha anunciado la creación de una herramienta nacional de control parental llamada Kids Wallet.
Francia ha tomado la delantera en Europa, respaldada por el informe publicado el pasado otoño por la agencia de seguridad sanitaria Anses, que alerta sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores, desde el “bullying” hasta la incitación al suicidio, pasando por autolesiones, trastornos alimentarios y problemas de sueño.
“Durante años, los niños han recibido un producto adictivo sin instrucciones de uso y sin advertir a los padres de los riesgos a los que enfrentan”, señalaba la pediatra Sylvie Dieu Osika en su testimonio recogido en el informe.
“No importa cuál sea el vehículo político, lo que importa realmente es que exista un consenso y que tome conciencia la opinión pública”, declaró Justine Allan, presidenta de la asociación e-Childhood, al celebrar la iniciativa legislativa en Francia.

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