La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió nuevamente las alarmas por el repunte mundial del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que está resurgiendo en regiones donde se creía controlada.
El organismo advirtió que este aumento expone fallas profundas en los sistemas de inmunización infantil en numerosos países, incluidas naciones de altos ingresos como Estados Unidos y Canadá
El informe “Progreso hacia la eliminación del sarampión”, publicado en el Registro Epidemiológico Semanal, revela que el virus está aprovechando retrocesos en la cobertura por vacunación y anticipa posibles brotes de otras enfermedades prevenibles.
La Dra. Kate O’Brien, directora del Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, explicó que el sarampión es extremadamente sensible a cualquier descenso en las tasas de vacunación.
El repunte, sin embargo, no solo preocupa por su impacto inmediato, sino por su escala. La OMS informó que en 2024 se registraron 11 millones de infecciones estimadas, casi 800 mil más que en 2019, antes de la pandemia.
La carga de mortalidad también es alarmante: el año pasado, 95 mil personas murieron, en su mayoría niños menores de cinco años. Pese a los avances logrados entre 2000 y 2024 —cuando la vacunación redujo en un 88 por ciento las muertes y salvó casi 59 millones de vidas—, el organismo calificó la situación como “inaceptable”.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que el virus del sarampión “es el más contagioso que existe” y que los brotes recientes demuestran cómo aprovecha cualquier brecha en las defensas colectivas. Insistió en que, si todos los niños estuvieran vacunados, “se podrán evitar brotes costosos, salvar vidas y eliminar la enfermedad en países enteros”.
Según el informe, más de 30 millones de niños permanecieron sin protección suficiente en 2024, especialmente en África y el Mediterráneo Oriental.

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