Un reporte del Miami Herald señala que Washington planteó suministrar petróleo e inversiones a cambio de cambios políticos y la privatización de la industria energética cubana.
El Gobierno de **Estados Unidos habría propuesto a Cuba un acuerdo energético que contemplaba el suministro de petróleo y nuevas inversiones a cambio de la salida del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y la privatización de la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo, conocida como Cupet.
La información fue publicada por el diario estadounidense Miami Herald y retomada por la agencia EFE, que señaló que la propuesta habría sido presentada mediante emisarios estadounidenses a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro.
De acuerdo con una fuente con conocimiento de las conversaciones, citada bajo condición de anonimato, el planteamiento buscaba modificar de manera profunda el funcionamiento del sector energético cubano. Entre las condiciones habría estado la privatización de Cupet, empresa estatal encargada de las actividades relacionadas con los hidrocarburos en la isla.
La propuesta habría contemplado que inversionistas estadounidenses asumieran un papel central en la industria petrolera cubana, a cambio de que Washington facilitara el acceso de la isla a petróleo e inversiones. De acuerdo con el reporte, el objetivo también habría sido aumentar la influencia estadounidense sobre la economía cubana.
Sin embargo, el planteamiento no llegó a concretarse. Según la información publicada, la reticencia de las autoridades cubanas y las presiones políticas existentes en Miami terminaron por obstaculizar las negociaciones. La Habana habría mostrado preocupación ante la posibilidad de depender de una compañía estadounidense para garantizar parte de su suministro energético.
El contexto energético de Cuba ha adquirido mayor relevancia debido a la complicada situación económica que atraviesa la isla. Las restricciones para acceder a combustible han contribuido a problemas en la generación eléctrica y a apagones prolongados, afectando tanto a hogares como a distintas actividades económicas.
En los últimos días, el Gobierno cubano ha rechazado que existan negociaciones formales con Estados Unidos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, declaró el 7 de septiembre que no había conversaciones ni una agenda de negociación con Washington, aunque señaló que permanecía la disposición a mantener contacto.
La situación energética también ha generado consecuencias en otros sectores. La embajada de Estados Unidos en La Habana emitió recientemente una alerta sanitaria debido al incremento de enfermedades intestinales, relacionándolo con el deterioro de los sistemas de agua y energía, además de las dificultades para conservar alimentos y mantener condiciones adecuadas de higiene.
El reporte sobre la supuesta propuesta estadounidense se conoce en medio de una creciente tensión entre Washington y La Habana, marcada por las sanciones económicas y las restricciones relacionadas con el suministro de combustible. Estados Unidos sostiene que sus medidas buscan presionar al Gobierno cubano para impulsar cambios políticos y en materia de derechos humanos.
Por su parte, las autoridades cubanas han rechazado las presiones estadounidenses y han defendido la soberanía de la isla. Por ello, aunque el supuesto ofrecimiento energético representa una versión relevante sobre las relaciones entre ambos países, no debe presentarse como un acuerdo oficial, sino como una propuesta reportada por el Miami Herald a partir de una fuente que tuvo conocimiento de las negociaciones.







