Durante este jueves 20 de agosto, el territorio mexicano continuó presentando movimientos de tierra, especialmente en la zona sur. Afortunadamente, las autoridades confirman que esta actividad no ha causado daños materiales ni ha puesto en riesgo a la población.
¿Qué ocurrió durante la madrugada en México?
Entre la medianoche y poco después de las 6:00 de la mañana, el Servicio Sismológico Nacional detectó 33 pequeños temblores en el país. La fuerza de estos movimientos fue leve, variando entre los 3.0 y 4.2 grados.
El temblor más notable de este grupo alcanzó los 4.2 grados y ocurrió a las 6:20 de la mañana, cerca de Huixtla, en el estado de Chiapas.
Chiapas y Oaxaca concentran los movimientos
La mayor parte de los temblores se sintieron frente a la costa de Chiapas. Esta situación es normal, ya que la tierra sigue “acomodándose” mediante réplicas (pequeños temblores posteriores) tras el fuerte sismo de 7.4 grados que sacudió esa misma zona a mediados de julio de este año.
Oaxaca fue el segundo estado más activo durante la noche, con movimientos muy ligeros. También se registraron temblores de baja intensidad en Guerrero, Colima, Puebla y Veracruz.
¿Por qué es tan común que tiemble en el país?
Hay que recordar que México se encuentra situado sobre cinco grandes “bloques” de tierra, conocidos formalmente como placas tectónicas. Estos gigantescos bloques están en constante movimiento y rozan entre sí, lo que provoca que nuestro país (particularmente los estados de la costa del Pacífico) registre sismos todos los días.
Perú también registra actividad importante
De manera paralela a lo ocurrido en México, un sismo bastante más fuerte sacudió el sur de Perú esta tarde, con una intensidad calculada alrededor de los 7.0 grados.
A pesar de que fue un movimiento fuerte, hasta el momento no se reportan daños graves ni personas heridas. Esto se debe a que el origen del temblor ocurrió a muchísima profundidad bajo la tierra (a más de 66 kilómetros hacia abajo). Al estar tan profundo, el impacto y la sacudida pierden fuerza antes de llegar a la superficie. Al igual que México, Perú se encuentra en una zona de alta actividad sísmica mundial.






