Con un mensaje dirigido a las autoridades federales y pensando en las próximas generaciones, colectivos ciudadanos, ejidatarios y productores agrícolas del sureste de Guanajuato llevaron hasta Palacio Nacional más de 20 mil firmas para manifestar su rechazo al proyecto del acueducto Solís-León.
En un acto simbólico, fue un niño quien entregó los paquetes con las firmas, como representación del futuro que, aseguran, podría verse afectado por las decisiones que se tomen hoy.
Los inconformes aseguran que el proyecto avanza sin haber consultado a las comunidades que podrían verse impactadas y denuncian falta de transparencia, pues afirman que la información solicitada al Gobierno estatal sobre la obra fue reservada por cinco años.
A esto se suma que el informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, en su versión escrita, señala que el acueducto continúa en “evaluación de alternativas”, mientras que en declaraciones públicas se habría señalado que el proyecto “está por iniciar”, una contradicción que deja en duda cuál es realmente el estatus de la obra.
Laura Matías, Testimonio:
“Estamos en contra los habitantes de la zona sureste del estado porque están violentando nuestros derechos humanos al construir este acueducto, sumado a que también se está violentando la Ley de Participación Ciudadana del Estado de Guanajuato, ya que esta ley dice que se debe de consultar a los habitantes de la región donde se va a realizar este proyecto y pues esa consulta nunca se realizó. No existe un proyecto ejecutivo, lo único que presenta Conagua y Gobierno del Estado son solo fichas técnicas, no un proyecto.”







