El ataque durante la celebración de Janucá dejó 15 muertos y más de 40 heridos; autoridades investigan posible radicalización y fallas de seguridad
El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, afirmó que el padre y el hijo responsables del tiroteo contra una multitud que celebraba la festividad judía de Janucá en la playa de Bondi, en Sídney, habrían actuado motivados por la ideología del grupo yihadista Estado Islámico (EI).
Sajid Akram y su hijo Naveed abrieron fuego el domingo por la tarde contra los asistentes al evento, causando la muerte de 15 personas y dejando más de 40 heridas. Las autoridades calificaron el ataque como un acto terrorista impulsado por el antisemitismo, y en las últimas horas reforzaron la hipótesis de una radicalización ligada al extremismo islámico.
Albanese señaló que los atacantes se movían bajo una “ideología de odio” asociada al Estado Islámico, fenómeno que —dijo— el mundo enfrenta desde hace más de una década. La policía de Nueva Gales del Sur informó que, tras el ataque, localizó un vehículo registrado a nombre de Naveed Akram con explosivos improvisados y dos banderas artesanales de ISIS en su interior.
Las investigaciones también se centran en un viaje reciente de padre e hijo a Filipinas, ocurrido en noviembre, para determinar si tuvieron contacto con grupos extremistas. Aunque Naveed Akram había sido identificado por la inteligencia australiana en 2019, no fue considerado una amenaza inmediata en ese momento.
Durante el ataque, que se prolongó cerca de 10 minutos, el padre fue abatido por la policía, mientras que el hijo permanece hospitalizado en estado de coma bajo custodia. Entre las víctimas se encuentran una niña de 10 años, un sobreviviente del Holocausto y un rabino local.
Tras los hechos, el gobierno australiano anunció el endurecimiento de las leyes que permitieron a Sajid Akram poseer varias armas de fuego, en un país donde los tiroteos masivos son poco frecuentes desde las reformas implementadas tras la masacre de Port Arthur en 1996.
El ataque reavivó además el debate sobre el aumento del antisemitismo en Australia. Líderes de la comunidad judía exigieron mayores medidas de protección, mientras que miles de personas acudieron a donar sangre y se levantó un memorial improvisado en la playa de Bondi para honrar a las víctimas.

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