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Oxfam: 22 de los 109 megaricos latinoamericanos son mexicanos

México se distingue porque, a diferencia de otras naciones en las que las listas de grandes fortunas cambian cada dos o tres años, aquí los patrimonios permanecen prácticamente inalterables; y cuando hay modificaciones, suelen ser de nombre, pero no de apellido, señala Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México, en entrevista.

Según el informe de la organización internacional enfocado en América Latina y el Caribe, de los 109 milmillonarios que existen en la región, 22 son mexicanos y juntos concentran una riqueza de 219 mil millones de dólares, lo que representa más de un tercio del total acumulado por todos los grandes millonarios latinoamericanos.

Este nivel de concentración se produce en un contexto de sistemas fiscales –no sólo en México, sino en toda América Latina– que imponen tasas hasta tres veces más altas al trabajo que a las ganancias de capital, como lo expone el documento titulado Riqueza sin control, democracia en riesgo.

“En América Latina y el Caribe, la política fiscal recauda poco, de forma injusta y profundiza la desigualdad extrema. La estructura tributaria opera de forma contraria a lo que debería: desaprovecha su potencial de redistribución y protege a quienes más tienen”, señala el informe.

Mientras que el 50 por ciento de la población destina el 45 por ciento de sus ingresos al pago de impuestos, el uno por ciento más rico aporta una quinta parte de sus ingresos, pero no de su riqueza acumulada, indica Oxfam. Esta disparidad se explica, en gran medida, por la diferencia entre los impuestos aplicados al trabajo y aquellos que gravan el capital, enfatiza el documento.

La organización estima que entre los próximos 15 y 20 años, el 62.21 por ciento de la riqueza de los milmillonarios en América Latina y el Caribe será transferida por herencia. Y aunque la desigualdad ha sido históricamente elevada en la región, sólo cinco países aplican impuestos sobre el patrimonio neto y apenas nueve gravan las herencias o donaciones.

“México es uno de los peores recaudadores de América Latina”, afirma Haas, quien también destaca que es en el ámbito fiscal donde se evidencian con mayor claridad las tensiones entre el poder económico y el poder político. En el país no existen impuestos sobre la riqueza ni sobre el patrimonio, y las ganancias de capital reciben una carga tributaria mucho menor que el trabajo.

El informe sostiene que esta estructura fiscal se ha mantenido intacta en toda la región, incluso con la llegada de gobiernos progresistas.

Casi la mitad de la recaudación tributaria (47 por ciento) proviene de los impuestos más regresivos, como el IVA y otros gravámenes al consumo, que afectan por igual a ricos y pobres. En algunos países, las ganancias de capital ni siquiera son gravadas.