La ofensiva dejó al menos tres muertos y provocó cortes de energía en varias regiones, en medio de negociaciones internacionales para la paz
Este martes, Rusia ejecutó un nuevo ataque aéreo a gran escala contra Ucrania mediante el uso de misiles y drones, dejando como saldo la muerte de dos adultos y un niño, además de severos daños a la infraestructura energética que ocasionaron apagones en distintas zonas del país.
De acuerdo con autoridades ucranianas, el ataque combinado fue uno de los más intensos registrados recientemente y afectó principalmente a las instalaciones energéticas de las regiones occidentales. La primera ministra Yulia Svyrydenko señaló que las afectaciones se concentraron en el oeste del país, mientras que el operador de la red eléctrica informó cortes de emergencia en la mayoría de las regiones.
El presidente Volodymyr Zelenskiy denunció en la red social X que la ofensiva incluyó más de 30 misiles y 650 drones desplegados en al menos 13 regiones, y afirmó que el ataque envía “una señal extremadamente clara sobre las prioridades de Rusia”. El mandatario subrayó que el bombardeo ocurrió a pocos días de Navidad, cuando la población busca permanecer segura junto a sus familias.
Las autoridades locales confirmaron daños a infraestructura crítica y energética en Cherníhiv, Leópolis y Odesa, lo que agravó la situación para miles de ciudadanos ante la llegada del invierno.
Ataque ocurre en medio de esfuerzos diplomáticos
La ofensiva se produjo apenas dos días después de nuevas conversaciones de paz impulsadas por Estados Unidos. Moscú ha intensificado los ataques contra la red energética y logística de Ucrania como parte de su estrategia para presionar a Kiev en el marco de las negociaciones.
El fin de semana, representantes de Estados Unidos sostuvieron reuniones en Miami con delegaciones ucranianas y europeas, además de contactos separados con funcionarios rusos, con el objetivo de evaluar las posibilidades de un acuerdo para poner fin al conflicto.
Por su parte, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, reconoció “avances lentos” en el diálogo con Washington, al tiempo que acusó a países europeos de intentar obstaculizar el proceso diplomático.

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