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Presidente de Brasil ve en México un escenario que ya vivió en su propio país

El presidente brasileño advirtió este miércoles que la extrema derecha podría ser quién esté detrás de las protestas que actualmente sacuden al gobierno de Claudia Sheinbaum, además adelantó que se pondrá en contacto con ella en el transcurso del mismo día.

Lula Da Silva suelta el comentario luego de las protestas que desde esta semana llevan a cabo cientos de maestros mexicanos por rechazo a la postura del gobierno federal ante sus peticiones de mejoras salariales y laborales. Para Lula, la situación es un escenario familiar.

Ahora mismo en México está pasando un poco de lo que ocurrió aquí en 2013″, afirmó durante un acto celebrado en Brasilia.

El mandatario hizo referencia a aquella ola de inconformidad que hubo en Brasil hace más de 10 años, cuando una protesta por el alza de apenas 20 centavos en el precio del transporte colectivo se convirtió en la chispa que encendió una crisis política de proporciones mucho mayores.

Todo el mundo sabe que 20 centavos no causaría ninguna revolución en ningún lugar del mundo”, recordó Lula, señalando que esa situación fue aprovechada por la extrema derecha para tomar las calles. Lo que vino después de ese movimiento fue el antecedente de la cadena de eventos que terminó con el juicio político y la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff, dos años más tarde.

Lula sugirió que podría haber intereses externos detrás de la agitación en territorio mexicano.

A veces pienso que está la mano de alguien, y tal vez ni siquiera sea mexicano”, apuntó, antes de pedir cautela: “Necesitamos estar muy atentos”.

Las protestas brasileñas a laz que se refiere Lula Da Silva, sucedieron en junio de 2013 y comenzaron como una respuesta ciudadana al incremento en las tarifas del transporte público, pero rápidamente se transformaron en una social protesta que llenó las calles el múltiples ciudades. El malestar acumulado por la corrupción y los grandes gastos del gobierno en la Copa Confederaciones y en la organización del Mundial de Futbol de 2014 convirtieron aquellas marchas en un movimiento que marcaría el rumbo político del país para los años siguientes.